Hola a tod@s!
En esta primera entrada de mi blog, me gustaría compartir con todos vosotros algunas reflexiones sobre por qué me dedico a esta profesión, la de administrador de fincas.
Desde muy joven, siempre me he sentido atraído por la arquitectura y el mundo de la construcción. De hecho, en el bachillerato elegí la opción de “ciencias puras” y siempre con la optativa de dibujo técnico, para luego poder cursar los estudios de arquitectura.
Pero también me gustaba mucho el mundo del derecho y la abogacía. Me parecía muy apasionante el reto de estudiar casos y defenderlos.
Finalmente, y por varios motivos personales, decidí iniciar los estudios de derecho. Y la verdad es que no me arrepentí en ningún momento de mi elección, ya que la carrera me encantó.
Una vez finalizados mis estudios universitarios, decidí completar mi formación jurídica con un máster en administración y dirección de empresas, que me aportase los conocimientos necesarios para la gestión económica y empresarial.
Posteriormente y tras pasar por diferentes trabajos en el ámbito jurídico y financiero, sentía que necesitaba centrarme en un trabajo en el que pudiese combinar mis dos pasiones. Y ahí apareció la oportunidad: la administración de fincas. Una profesión en la que podía relacionarme perfectamente tanto con el derecho como con la arquitectura y la construcción.
Pero no solo eso. Además esta profesión te permite conocer mucha gente, estar en contacto con muchas personas, conocer sus problemas y ayudarles a resolverlos.
Tengo que decir que, cuando en tu trabajo te dedicas a aquello que quieres, que se te da razonablemente bien y que además lo puedes poner al servicio de los demás, la satisfacción es muy grande.
No puedo expresar con palabras la sensación que uno tiene cuando, poniendo lo mejor de uno mismo, resuelve un problema a otra persona y además en muchos casos, ésta te lo agradece. Sientes que todo el esfuerzo ha valido la pena.
Soy un firme defensor de que, siempre que podamos, todos nos deberíamos dedicar a lo que nos apasiona, aquello que se nos da bien y ponerlo al servicio de los demás.
Es una forma muy buena para ser felices y contribuir un poco a la satisfacción y felicidad de los demás.

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